51. Durangoko Azoka

Desde 1992, la asociación Gerediaga concedía el Premio Argizaiola para reconocer y agradecer a aquellas personas que habían aportado luz a la cultura vasca en tiempos difíciles. En 2015 entregó el último Argizaiola, que tuvo un carácter colectivo: fue dedicado a personas anónimas, o inurries («hormigas»), que durante muchos años habían trabajado de forma voluntaria y en la sombra en favor del euskera y de la cultura vasca.

La organización valoró que, cada vez más, el visitante estaba pasando de ser espectador a convertirse en participante. La feria había dejado de ser un simple escaparate para convertirse en una plaza. En Ahotsenea, los creadores y creadoras ofrecieron 70 actuaciones y 50 charlas; la carpa, por ejemplo, se llenó para ver a Huntza, un grupo que por aquel entonces estaba dando sus primeros pasos.

También se trabajó en las relaciones con la diáspora, y la comunidad vasca de Argentina instaló un stand en Landako Gunea. Además, algunos de sus miembros participaron en varias charlas.

La edición se desarrolló bajo el lema «Bizitzekoa DA!», y la imagen fue creada por la pintora Christine Etchevers.

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